28/03/2018.-Los anti abortistas suben la apuesta y no descartan marchar al Congreso.-

Después de la masiva respuesta que obtuvieron en las marchas en todo el país de este fin de semana contra la despenalización del aborto -que aseguran a ellos mismos sorprendió-, los organizadores no descartan convocar a una concentración frente al Congreso cuando el tratamiento parlamentario entre en la recta final.

Es una posibilidad que no descartamos, vamos a analizarlo en su momento”, adelanto Alejandro Gueyer, coordinador nacional de Marcha por la Vida, una ONG que integra un movimiento mundial y que fue la organizadora de las recientes marchas a las que se adhirieron otras ONG “pro vida”, la Iglesia católica y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), que agrupa a la mayoría de los evangélicos de todo el país.

Para Gueyer las marchas –que sumadas, según su cálculo, totalizaron un millón y medio de asistentes en todo el país– no les fueron indiferentes a los legisladores que debaten la despenalización. “Tomaron nota”, resume. Y agrega que algunos lo llamaron para intercambiar opiniones, mientras se niega a considerar los primeros punteos de la prensa que dan cuenta de que la votación se presenta hoy por hoy reñida en la Cámara de Diputados y con clara ventaja al rechazo en el Senado.

“No tomo en cuenta esos cálculos que, en principio, se presentan favorables a nuestra posición porque podría llevarnos a bajar los brazos y eso sería muy peligroso”, señala. “Hay que estar alertas hasta el último día porque nuestro mundo político es pródigo en sorpresas”, completa.

Por otra parte, Gueyer lamenta que el presidente Mauricio Macri haya habilitado el debate sin haberlo anticipado en la campaña electoral. Incluso dice que ello se contrapone con la oración que Macri leyó en el cierre del Congreso Eucarístico Nacional, que se realizó en junio de 2016 en Tucumán, cuando llamó a “proteger la vida desde la concepción hasta la muerte”. Y considera que esto “ha provocado decepción en muchos votantes de Cambiemos que se oponen a la despenalización”.

Además, Gueyer destacó la reacción “de tanta gente que a lo largo y a lo ancho del país salió el domingo a defender la vida así como el testimonio de médicos que se oponen al aborto y de mujeres que pasaron por esa experiencia y hoy están arrepentidas que brindaron en la marcha de Buenos Aires”.

Pese a haber muchos católicos en sus filas, Marcha por la Vida se declara “no confesional”. De hecho, trata de establecer el criterio de que su oposición al aborto no es por razones religiosas, sino moral sobre la base –afirman– de que la ciencia prueba que hay vida desde la concepción. Por eso, en el cierre de la marcha porteña, en -Domingo de Ramos- no disertaron dignatarios de ningún culto. Aunque sí se sumaron más de 70 obispos con carteles en redes sociales y parroquias y la propia Conferencia Episcopal sacó días antes de la movilización un comunicado para apoyarla.

Con todo, no hay que descartar que en una nueva concentración haya una mayor confluencia con la Iglesia católica y los evangélicos. Pero hay entre las ONG “pro vida” una extendida coincidencia de que no se puede abusar del recurso de las marchas para no “cansar a la gente”